El martes 17 de mayo a las 20.30 se presentó el libro “Yo nena, yo princesa”, de Gabriela Mansilla en el marco del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia. En el 4° piso de Casa de las Culturas Mansilla contó que escribió el libro buscando dignidad para su hija y para que su experiencia sirva a otras familias.

En una noche fría y con público expectante Mansilla recordó el principio de esta historia: uno de sus mellizos, que para protegerlo lo denomina Manuel, no conseguía tranquilidad. “Comenzó a identificarse con el mundo femenino, con las princesas, con las nenas. Me dijo ‘yo nena, yo princesa’ y pensé que era un juego; pero la intensidad por su identidad de género demostraba que era una nena”, relató.

Entonces decidió llevar a su hijo a una psicóloga, que aplicó con él un método de reafirmación de la masculinidad. Se trataba de “hacerlo hombre a la fuerza”. Ese diagnóstico hizo que Manuel se autolesionara, que golpeara su cabeza contra la pared. Mansilla reconoció que prefirió escuchar a la profesional (que no consideraba la existencia de niñas transgénero), antes que a su hijo.

Papá machista

A esta altura de la narración llegó el momento de hablar del padre de Luana. “El papá es machista”, sentenció Mansilla, y agregó: “No aceptaba que su hijo sea nena, decía que no quería un hijo puto y que le iba a dar de comer pero que no le pida que juegue con él. Confundió transgénero con homosexualidad”.

—¿Para qué querés una muñeca rosa?—preguntó el padre a su hijo.

—¡Porque soy una nena y me llamo Luana!— respondió el niño, o mejor dicho niña.

Así consiguió “desarmar” a su padre y logró que acepte su decisión. Le compró a Luana su primera muñeca y su primer vestido. Aunque finalmente el padre abandonó el hogar, firmó el trámite para solicitar el nuevo DNI de Luana.

“Soy Luana, soy nena”

Desde el público una mujer preguntó sobre el origen del nombre Luana. “Se plantó y me dijo ‘Soy una nena y me llamo Luana y si no me decís así no te voy a volver a hablar’; en la salita de tres había una nena con el mismo nombre a la que peinaba y con quien jugaba”.

“Luana quería salir a la calle, ir al jardín vestida de nena. Llegó a querer cortarse el pene porque las nenas no lo tenían. Luana era Luana antes de conocer la diferencia física entre el hombre y la mujer. Se angustiaba por no tener el pelo largo como las nenas”, contó Mansilla. Entonces decidió naturalizar esos actos. “¿Y si se arrepiente?” se preguntó a sí misma la madre. “¿Cuál es el problema? Ella merece una madre a su altura, que pelee por ella”, fue su respuesta tajante.

“Empecé a escribirle a Luana para decirle: ‘tu vida vale, hija’, es un diario para ella. Si las lágrimas de Luana y mi familia sirven para ayudar a otros nenes, entonces que sea un libro”, explicó la autora sobre la decisión de escribir “Yo nena, yo princesa”, editado por la Universidad Nacional de General Sarmiento. “Tuve que luchar por mi hija contra esta sociedad machista, binaria, ignorante y sexista”, recordó la mamá de Luana.

Nuevo DNI, mayor igualdad

Con el apoyo del INADI y la Comunidad Homosexual Argentina Mansilla consiguió que en 2013 la Provincia de Buenos Aires le otorgue a su hija su nuevo documento de identidad. “¿Por qué cambiarle el DNI?”, le preguntaron. Mansilla respondió que lo hizo para que tenga acceso a salud, no querían atenderla en el hospital. “Quería mostrar que esta madre orgullosamente loca salía a buscar la dignidad de su nena”, explicó. Luego de este hecho, 10 niños y niñas iniciaron los trámites bajo la Ley de Identidad de Género.

“Yo nena, yo princesa”, que presenta también dibujos donde Luana refleja su identidad de niña, fue declarado de interés cultural por el Senado de la Nación; “además es de lectura obligatoria en institutos de formación docente en nivel inicial y primario”, aseguró Mansilla.

También fue presentado en esta ocasión el libro “Niñez trans”, sobre el marco legal y profesional de la situación, compilado por Valeria Paván, coordinadora del área de salud de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA).

La activista trans y organizadora del evento, Úrsula Sabarece, señaló que “la Cámara de Diputados de la Provincia del Chaco declaró de interés legislativo y provincial la presentación del libro ‘Yo nena, yo princesa’ de Gabriela Mansilla, mediante resolución 775/16”. Ella dispone de estos dos libros para la venta.

La lucha interprovincial

Esta presentación se realizó en el marco de una actividad interprovincial impulsada por activistas transgénero por el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia y contó con la presencia de Mariela Guastavino de la Dirección de Políticas de Género y Diversidad de Municipalidad de Corrientes, Dalex Gallozo de la Asociacion Civil Identidades Diversas Chaco (IDiCh), y León Verón en representación del Instituto de Cultura del Chaco.

Mansilla agradeció “a todos los que permitieron que el grito de Luana se escuche en Chaco”, y llamó a una campaña en las redes “por una infancia trans sin violencia”. Localizó las razones de estos inconvenientes que vivió en la falta de información acerca de la diferencia entre identidad de género y orientación sexual; pidió además “que se reforme la educación sexual y que los profesionales se formen con perspectiva trans”. “Falta sensibilizar, falta empezar a hacerse cargo”, dijo.

Mirá las fotos