El sábado 21 de mayo el historiador Felipe Pigna brindó una charla cargada de aplausos ante más de 300 personas en el Auditorio de Casa de las Culturas, dentro del ciclo “Pensar la Argentina Bicentenaria desde el Chaco”, organizado por la Universidad Popular. El conductor de “Ver la historia” habló del pasado independentista pero también de los conflictos del presente. El micrófono recorrió el Auditorio, y los asistentes tuvieron la posibilidad de opinar, reclamar e interactuar con el escritor.

“Para los que dicen que a los pibes no les gusta la historia”, insinuó el encargado de la presentación, Francisco “Teté” Romero, al ver a un público variado. “¿De qué bicentenario hablamos si ahora la línea es despolitizar la historia y la política?, ¿qué proyectos estaban en pugna hace 200 años?”, fueron las preguntas elegidas por el ex Ministro de Educación de la Provincia para dar pie a la charla.

El ciclo “Pensar la Argentina Bicentenaria desde el Chaco” está  organizado por la Universidad Popular con el auspicio de Casa de las Culturas y el Instituo de Cultura del Chaco. Para comenzar este tercer encuentro, Pigna decidió parafrasear a Sigmund Freud en referencia a la ausencia de preparativos para los festejos del Día de la Independencia: “La memoria y el olvido son actos de la voluntad”. Continuó con un sucinto recorrido por el entramado histórico político de la declaración de la independencia.

La próxima charla debate del ciclo también se desarrollará en el Salón Auditorio de Casa de las Culturas, el 1 de junio próximo a las 18, con el economista Alfredo Zaiat de invitado, quien referirá sobre Fondos buitres y deuda externa: soberanía o dependencia.

Historia del pensamiento

“El primero en hacer ideología fue Mitre. No hay historia sin ideología, tampoco sin ideas. La historia es la historia del pensamiento, no existe la objetividad y tampoco es una meta histórica”, contestó el profesor de Historia.

“No existe la imparcialidad, sí la honestidad. Lo que no se puede hacer en historia es omitir cuestiones que disgustan, guardar bajo la alfombra documentos que incomodan cierta postura personal. No hay un solo historiador que no opine, hay riqueza de la historia argentina con tantos historiadores de diversas corrientes políticas”, afirmó Pigna ante docentes y estudiantes de todos los niveles educativos.

En este sentido continuó: “Es interesante pensar cómo a mucha gente le molesta que hayan tantas opiniones sobre un mismo tema; es decir, qué matriz autoritaria tenemos en nuestra educación. La historia no se trata de buenos y malos, se trata de analizar un periodo histórico, y los hechos positivos y negativos que nos van a dar una idea de qué pasó entonces”.

Qué diría San Martín hoy

¿Qué diría San Martín hoy? es el tipo de pregunta que Pigna dijo padecer en los reportajes. “Pregunta más pelotuda no se puede hacer; ser historiador no constituye a nadie en médium, no tengo ningún tipo de contacto directo con los próceres, salvo por documentos”, fue la declaración del historiador que recibió aplausos inmediatos.

“Es más interesante la cuestión inversa, ir hacia ellos y sus contextos, y no traerlos hacia el presente. No hay derecho de andar haciendo hablar a fulano de tal ante una situación política determinada, lo que sí podemos hacer es comparar ante situaciones parecidas”, agregó.

Al respecto, eligió traer al presente al creador de la bandera, que en documentos de 1798, según  el autor de “Manuel Belgrano. El hombre del Bicentenario”, dice que “los países civilizados se cuidan de no exportar materia prima sin antes transformarla localmente, porque si no generan desocupación en el lugar de origen y empleo en el que los compra”.

Organizar y festejar

También se refirió a la relevancia de festejar el Bicentenario de la Declaración de la Independencia: “1916 fue un año importante, si el Estado no lo propicia tenemos que celebrarlo como sea”. Por eso llamó a “organizarse en los barrios, en las escuelas, donde sea, para que esa fecha no pase desapercibida”.

“La sociedad civil tiene que recurrir a la memoria, y actuar independientemente al menú de opciones que planteen los gobiernos; se trata de agradecer a que alguien pensara en tan desfavorables circunstancias”, propuso Pigna. “Cuando Belgrano escribía que las mujeres eran iguales a los hombres y que debían ser educadas en iguales condiciones era funcionario colonial; mientras en París las guillotinaban”, ejemplificó.

Pigna señaló que la meritocracia “es una idea que triunfó en los últimos años”, y consideró “una falta de respeto al pueblo argentino la publicidad de Chevrolet”. “Una obra maestra del poder es hacernos creer que las víctimas son responsables de lo que sufren. Recorro el país, voy a los comedores populares, y veo gente con mucho mérito que se va a morir de hambre si las cosas no cambian”, advirtió.

Antes de dar paso a los planteamientos y preguntas de los asistentes a la charla, Pigna parafraseó al filósofo Aristóteles: “Es posible que no te metas en políticas, pero no tengas dudas de que la política se meterá con vos”.

Federalismo y rencor gorila

Ante la pregunta ¿Podemos apuntar a un federalismo real?, Pigna respondió: “Somos un país nominalmente federal pero en la práctica unitario. No hay federalismo en Argentina, jamás lo hubo. En general los gobernadores se someten al poder ejecutivo nacional y hacen muy poco para que el sistema federal se cumpla. Todavía estamos peleando por un 15% de coparticipación, una miseria”.

El autor de la colección “Los mitos de la historia argentina” volvió a  opinar sobre hechos actuales cuando le solicitaron un recorrido por la historia del desendeudamiento del país: “falta para el segundo semestre” bromeó.

Al respecto de la situación de las mujeres en los procesos independentistas, Pigna recordó que “a diferencia de San Martín, Belgrano aceptó mujeres en sus tropas, entre ellas a María Remedios del Valle”.

“El rencor gorila no muere nunca, es asesino”, sentenció el historiador ante una pregunta sobre los avances colectivos y las trabas de los sectores conservadores. Fijó el concepto “gorila” a los años previos a 1955 y aseguró que “lo que más molestaba entonces (a quienes pertenecían al sector “gorila”) era Evita, y la mirada firme de las mucamas”, fue una de las últimas declaraciones del escritor de Evita. Jirones de su vida.