El viernes 27 de mayo la profesora Cecilia Solá presentó su libro infanto juvenil “Diario de un lobizón” en el Hall de Casa de las Culturas. La acompañaron sus alumnos y colegas, y su hijo Juan, editor del libro. “Esto de juntarnos a celebrar es fabuloso”, dijo Solá._DSC0141

“Si esto provoca escribir un libro, por favor presentemos un libro todos los días”, dijo la autora rodeada de la calidez de los niños y adolescentes que asistieron a la presentación; y agregó: “Esto de juntarnos a celebrar es fabuloso”. Diario de un Lobizón fue publicado por Árbol Gordo -una editorial de Buenos Aires- corregido por Monserrat Echevarría, y el arte de tapa es obra de la ilustradora cordobesa Flora Márquez.

Realidad y fantasía

Solá explicó cómo se gestó el libro: comenzó como un cuento corto con final gracioso. Luego, la editorial Árbol Gordo le propuso adaptarlo para chicos un poco más grandes.

“Así sale Diario de un Lobizón, que tiene mucho de todos los que están acá. Tiene en Lucinda a una amiga, que en una charla de seis horas me habló de la neurociencia, y de lo que hace el cerebro cuando tiene miedo. Tiene mucho de mis alumnos, porque Benjamín (el protagonista) es un chico que no llena el formato para ser cool”, reveló la profesora.

“Si bien Diario de un lobizón tiene aventuras, magia y literatura fantástica, tiene mucho de real cuando hablamos de decisiones y de estereotipos”, aseguró la autora, galardonada en 2014 con el segundo puesto del premio de Letras de la Universidad Nacional del Nordeste, por su cuento corto Útero vacío.

Antes de compartir la lectura del capítulo seis, Solá señaló: “Es un descubrimiento donde Benjamín elige qué quiere ser, independientemente de lo que la sociedad le diga”.

El editor

También estuvo Juan Solá, hijo mayor y editor del libro. “Está buenísimo que todos puedan estar hoy en esta Casa de las Culturas, que es de todas y todos”, dijo emocionado. Juan contó que Diario de un lobizón es la consecuencia de un manuscrito de cuentos que Cecilia le regaló a los seis años, cuando vivía en la “casa enorme” de su abuela.

“La historia de Benjamín es la de muchos chicos, que no se sienten especiales, que no tienen nada para dar. Me encanta saber que hay tantos pibes acá, con sus historias, y que nos están acompañando”, finalizó el hijo.

Con tanta intimidad, abrazos, besos y flores, el Hall de Casa de las Culturas se convirtió en el living de Solá. Durante la firma de los libros el ambiente cedió a la broma, y la autora, con tono feroz advirtió a sus alumnos: “Los voy a agarrar a todos cuando vuelva el lunes a clases”.

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